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Participación infantil: un oasis en el desierto

Publicado en México Social

7 may 2021

Son 38.2 millones de personas y representan 30.35% de la población total del país (Censo 2020, del INEGI), es decir, son una de cada tres personas que viven y conviven en territorio nacional. A pesar de su abrumador número, de la importancia discursiva que adultos y líderes (y ahora candidaturas) les dan para el futuro y el presente, son escasamente escuchados en sus necesidades, intereses, alegrías y temores.

 

En efecto, la participación de las niñas, los niños y adolescentes en las decisiones que les afectan, en el hogar, la escuela o por parte de instituciones públicas, es uno de los derechos menos ejercidos en nuestro país, en gran medida por la falta de espacios y oportunidades adecuadas para darle cauce. Y al mismo tiempo, el derecho a la participación, a ser escuchado y tomado en cuenta, es esencial para el cumplimiento del resto de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Por eso, por su importancia para el resto de los derechos, es uno de los principios rectores de la Convención de los Derechos de la Niñez.

 

¿Qué tanto participan las niñas, los niños y adolescentes en México en asuntos que les afectan?


De las pocas cifras y estudios que existen al respecto, destaco un par. En 2018, Save The Children llevó a cabo el estudio Voces, que dio cuenta del tamaño del rezago en materia de participación entre la población infantil y adolescente. Solo 16% de las niñas, niños y adolescentes dijo conocer que existiera algún espacio en el que pudiera dar su opinión a las autoridades de su escuela, comunidad o del país, sobre las cosas que les preocupan; es decir, solo 1 de cada 6 conocía de algún mecanismo que le permitiera canalizar sus opiniones sobre lo que le inquieta de su entorno. Quizá más abrumador resulta que solo 1 de cada 20 (5%) dijo haber participado para dar su opinión al gobierno. Como en pocos contextos podemos aplicar la tristemente célebre expresión: “ni los veo ni los oigo”.

 

En fechas más recientes, en 2020, el INEGI levantó la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (Encuci), con la participación de un conjunto de especialistas convocados por el INE. Aunque no se enfoca en la población infantil, sino predominantemente en la adulta, la Encuci ofrece algunos resultados relevantes sobre los niveles participativos de la población de 15 a 17 años de edad. Destaco sobre todo dos resultados.

 

Primero, al menos una quinta parta de la población adolescente de 15 a 17 años de edad dice reunirse con otras personas, con “mucha” o “algo de frecuencia”, para organizar la vigilancia en la colonia (20.9%), y en proporciones más altas se reúne para solucionar problemas con servicios públicos (35.3%) (y claro, la organización de fiestas también es importante: 36.3% dijo que se reunía con mucha o algo de frecuencia para esa actividad). En suma, y aunque la Encuci no permite indagar el tipo de actividades que realizan los adolescentes de 15 a 17 años en estas reuniones, los niveles de participación que recoge la Encuesta son una buena base de la cual partir.

 

En segundo lugar, es también alentador que, según la Encuci, entre los adolescentes hay una expectativa alta de que el voto es un instrumento de cambio y de mejora de su gobierno. Así lo cree 44.9% de las personas de 15 a 17 años de edad. Es el grupo de edad con mayor proporción de personas que dice coincidir con la idea de que el voto sirve para mejorar el gobierno (solo por debajo del grupo de 60 años y más, donde la proporción es de 46.8%). De nuevo, es una buena base para fomentar la participación política y el ejercicio del voto, que lamentablemente parece perder impulso al ir avanzando la edad.


Hay muy pocas instituciones que de forma sistemática, estructurada y consistente lleve a cabo ejercicios de participación a nivel nacional entre la población infantil. El más destacado es seguramente el que coordina el INE, antes IFE, desde 1997, cada tres años, cuando hay una elección federal. Las Consultas Infantiles y Juveniles que ha organizado el INE fueron concebidas como espacios de consulta para fomentar desde la infancia el sentido cívico y la importancia de participar en asuntos colectivos nacionales. Pero ha evolucionado para ser mucho más que eso. Se ha ido transformando poco a poco en un ejercicio que da voz y cauce a los intereses y preocupaciones de la población infantil y adolescente en México. Las Consultas han expandido el horizonte de participación democrática, comúnmente acotado para los que rebasan al umbral de los 18 años de edad, para integrar a ese sector que al no votar por sus representantes, con frecuencia, carece de la voz y el rostro que se requiere para visibilizar sus anhelos, problemáticas e inquietudes.

 

Para la Consulta Infantil y Juvenil de este año, que se llevará a cabo en noviembre, se llevó a cabo un ejercicio inédito. Por primera ocasión y en total seguimiento a las recomendaciones en materia de derechos humanos y de la infancia, la temática definida para llevar a la consulta de niñas, niños y adolescentes no la decidieron los adultos, sino los propios niños y adolescentes. En un sondeo que integró las opiniones de 8,396 personas de cuatro grupos de edad diferentes: 3 a 6, 7 a 9, 10 a 13 y 14 a 17 años de edad. Entre las y los participantes se incluyó a población indígena, migrante, afrodescendiente y con alguna discapacidad.

 

El sondeo mostró que había cuatro grandes categorías temáticas que integran las preocupaciones de la infancia y adolescencia consultadas: cuidado de la naturaleza, el planeta, los derechos humanos y el bienestar (salud en general, salud mental y sentimientos). En los temas destacados por las y los participantes, permean preocupaciones sobre la desigualdad y la violencia, especialmente la violencia de género, el feminicidio, la discriminación y el respeto a diversos derechos tanto de niñas, niños y adolescentes, como de otras otras edades y población en condiciones de exclusión.

 

Finalmente, el tema central de la Consulta Infantil y Juvenil (CIJ) 2021, elegido por los propios niños, niñas y adolescentes, y sistematizado a partir de este ejercicio de sondeo inédito, será: “El cuidado del planeta, el bienestar y los derechos”, teniendo como ejes rectores la perspectiva de género, la diversidad y la condición de la infancia y adolescencia como sujetos de derechos.

 

Por ser inédito, pero también por integrar por primera vez a grupos de edad menores de 6 años en este tipo de ejercicios, y por el apego a derechos de la infancia, este ejercicio, el del sondeo para definir la temática de la CIJ es un auténtico oasis en el desierto de la confrontación y conflicto político-electoral por el que con frecuencia parece que transitamos.

 

PS. Ahora que se habla de desaparecer y eliminar instituciones, especialmente el INE, debemos considerar que desaparecer al instituto electoral también supondría eliminar este tipo de ejercicios de participación dirigida a niñas, niños y adolescentes. 

 

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